Bettinotti y Fernández

sábado, 31 de diciembre de 2011

Mediante un proyecto, insistirán en prohibir el uso de agrotóxicos

La diputada nacional Julia Perié confirmó que en febrero de 2012 insistirá con el proyecto para regular el uso de agrotóxicos en Misiones. Ratificó que hará modificaciones al proyecto presentado años antes para conseguir su aprobación. "Es un tema que mueve muchos intereses", indicó.

POSADAS. Con las consecuencias de los agrotóxicos en las zonas tabacaleras de la provincia entre los temas más tratados de este año, el debate volverá a formar parte de la agenda de legisladores nacionales.

La diputada nacional, Julia Perié sostuvo que ni bien comiencen las sesiones en la Cámara de Diputados de la Nación en febrero del año próximo, insistirá con el proyecto de prohibición de agrotóxicos en Misiones.

"Es un tema difícil y que mueve muchos intereses", aseguró Perié en Misiones Cuatro. Este proyecto había sido presentado hace dos años y no fue tratado, en 2012 y con algunas modificaciones volverán a presentarlo para conseguir su aprobación.

Respecto al proyecto anterior, Perié explicó que trataba la prohibición del uso del glifosato concretamente, "de la manera en que está armado es complicado que se lo trate, ahora buscamos otra manera, tratando la clasificación de los agrotóxicos, esto nos va a dar una chance un poco más amplia de que lo tomen y se pueda llegar a legislar sobre eso", sostuvo.

La diputada destacó la importancia de que este tema sea tratado en el Congreso de la Nación, "es un tema que nos toca muy de cerca y no hay que obviarlo", manifestó.

Perié afirmó además que luego será necesaria una campaña de concientización para informar sobre el tema y sus consecuencias a la población en general.

VM.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Si hubiese estadísticas tendríamos cifras escandalosas de cáncer

Ángel Bracco, médico de San Jorge, provincia de Santa Fe, es un amigo y colaborador de nuestra afiliada el Sindicato Argentino de Trabajadores de la Industria Fideera (SATIF), uno de los destacados conferencistas que participaron en el último Congreso del SATIF, donde se debatió sobre el impacto de los agrotóxicos en la citada región. Sirel dialogó con él para conocer de primera mano qué está pasando en San Jorge.

-¿Cuál es su área de trabajo?

-Soy médico generalista especializado en Medicina Familiar. Atiendo pacientes privados en la ciudad de San Jorge y su región aledaña, ubicada al sur de la provincia de Santa Fe, en el centro de la llamada “Pampa húmeda”. Esta ciudad cuenta con unos 20 mil habitantes y la zona es esencialmente agrícola.

-¿Cuál es la influencia de los agrotóxicos en la salud de la población local?

-En general hoy la medicina se basa en la evidencia, pero en este caso no hay más remedio que hacerlo en función de la experiencia.

Hay cosas que no sólo veo en los pacientes, sino también en la naturaleza, en el medio que nos rodea, entonces se pueden sacar conclusiones al respecto.

-¿Cuáles son esas conclusiones?

-Sin duda los agroquímicos utilizados en los cultivos tienen una elevada toxicidad. Lo que ocurre aquí no es realmente una novedad, ya se ha comprobado en otras partes del mundo.

En el consultorio hemos visto un aumento muy pronunciado de patologías oncológicas de distinto tipo, y aún algunas que no eran frecuentes. También hemos detectado numerosas patologías endócrinas, especialmente a nivel de tiroides

En el consultorio hemos visto en primer lugar un aumento muy pronunciado de patologías oncológicas de distinto tipo, y aún algunas que no eran frecuentes. También hemos detectado numerosas patologías endócrinas, especialmente a nivel de tiroides, y por supuesto respiratorias y/o alérgicas. Esto no ocurría hace algunos años.

Lo mismos efectos adversos se observan en lugares naturales, que antes se usaban para hacer caminatas y ejercicios, arboledas periurbanas que ahora están al borde de las plantaciones de cultivos transgénicos que reciben gran cantidad de químicos.

Allí encontramos un deterioro importante, árboles muy enfermos, secos, y una naturaleza que ha perdido completamente su antiguo esplendor.

-¿Qué tipo de patologías oncológicas detecta más ahora que antes?

-Cada vez con mayor frecuencia vemos patologías del aparato digestivo, y persisten las clásicas, aunque también se ha notado una disminución en la edad de los pacientes. Por ejemplo, hemos registrado patologías prostáticas y tiroideas, cáncer de mama y ginecológicas más prematuramente. Antes era excepcional verlas antes de los 35 años, y ahora, en San Jorge y pueblos vecinos hemos tenido casos en los 25 años de edad, algo que ni se soñaba con que pudiese haber.

Con respecto a la patología endócrina se detecta gran cantidad de nódulos que después pueden evolucionar a patologías malignas, y estamos teniendo casos que terminan en una cirugía preventiva con extirpación de la glándula en gente muy joven, cosa que no se había visto nunca.

Además, tenemos casos de hipotiroidismo y tiroiditis de Hashimoto, disfunciones que era muy raro encontrar y ahora las vemos con una frecuencia impresionante. A tal punto que los análisis de tiroides ya los hacemos como rutina.

También hemos empezado a encontrar algunas patologías sexuales, aunque a menudo aparecen enmascaradas. Nos referimos sobre todo a disfunciones eréctiles, que con la popularización del Viagra se disimula un poco.

Quizás esto se deba a distintas razones y no sólo por esto de los químicos agrícolas, pero en esta zona el Sildenafil es uno de los productos farmacéuticos más vendidos. No es de extrañar que alguno o varios de estos químicos que son disruptores endócrinos estén influyendo en esto.

-¿Qué tipo de cultivo hay en la zona?

-Aquí se planta, como cosecha fina1, el trigo, y como cosecha gruesa se varía entre soja y maíz, lo que representa el 90 por ciento de los cultivos. Con el precio que tiene la soja a nivel internacional, solamente se rota con maíz cada dos o tres cosechas de soja.

-¿Estas enfermedades se asocian con las fumigaciones, con el consumo de granos contaminados o con las dos cosas?

-En Santa Fe el control bromatológico es mínimo, y también se han conocido públicamente casos de corrupción de funcionarios que adulteraron o colaboraron con la adulteración en fechas de vencimiento y otros controles. Pero lo que está ocurriendo es mucho más amplio: la contaminación química abarca el suelo, el aire y evidentemente también el agua.

En estos momentos, con los precios como están, acá se está cultivando soja hasta en los parques y centros de esparcimiento, y como digo siempre, terminaremos plantándola hasta en macetas en cada casa

Hay productos que son de muy difícil degradación, como los organoclorados, que terminan concentrándose en la grasa de los seres vivos, o sea que la contaminación es enorme.

Además, se están fumigando árboles frutales -y en otras localidades también el tabaco- con productos muy tóxicos, y lamentablemente,como no hay conciencia, hasta se ve sobre todo en clubes privados que en lugar de cortar los yuyos se fumiga con herbicidas y se multiplica la contaminación.

En estos momentos, con los precios como están, acá se está cultivando soja hasta en los parques y centros de esparcimiento, y como digo siempre, terminaremos plantándola hasta en macetas en cada casa.

-¿Desde cuándo empezó a notar usted estos cambios?

-La soja se siembra desde hace unos 30 años, pero el decaimiento de los campos, de la naturaleza y de la salud de la gente se ve mucho más recientemente. Las patologías oncológicas han aparecido en los últimos cinco o seis años. La gente empieza a estar preocupada porque no sabe muy bien a qué atribuirlo.

Al no existir ahora la actividad ganadera que colocaba un elemento de normalidad en el ciclo productivo y evitaba el uso intensivo de agrotóxicos, esto se ha agravado.

Las tasas de casos de cáncer se calculan cada 100 mil habitantes; en San Jorge, que araña los 20 mil, sólo yo este año he detectado 13 nuevos casos, si lo multiplicamos por cinco para llevarlo a 100 mil, estaríamos en 65 casos cada 100 mil habitantes por año, lo que ya es bastante.

Pero si sumamos sólo los que conozco de otros médicos de la zona estamos en los 120 o 130 casos al año cada 100 mil habitantes, lo que es altísimo, y eso sin tener en cuenta una estadística exhaustiva que, de existir, estoy seguro de que, desgraciadamente, nos pondría en los primeros puestos del mundo.

-¿A qué se puede atribuir este deterioro sanitario: al uso de nuevos productos agrotóxicos en estos últimos años o a la acumulación de los habituales?

-Cada vez se ha tenido que aplicar productos más fuertes, más tóxicos para las plagas. A veces también hay gente que es inescrupulosa. Si tomamos como ejemplo el Glifosato, que es uno de los más utilizados, normalmente con dos litros por hectárea debería alcanzar, pero en ese afán de que sea todo un desierto menos la soja, hay quienes utilizan cinco litros por hectárea. Llega a un punto en la que no hay forma de solucionar la acumulación. Para poner un ejemplo dramático: aquí los pájaros no existen más.

También sabemos que para ahorrar se han aplicado solos o asociados productos de altísima toxicidad como el 2-4D, el Endosulfán, que es un organoclorado, el Clorpirifos, que es un organofosforados

También sabemos que para ahorrar se han aplicado solos o asociados productos de altísima toxicidad como el 2-4D, el Endosulfán, que es un organoclorado, el Clorpirifos, que es un organofosforado. Se utilizan pastillas de un plaguicida llamado Phostoxin para el transporte en los camiones que se gasifica, pero quedan residuos que causan trastornos.

Yo mismo he visto camioneros intoxicados con estas pastillas, incluso hay algún fallecido que se puso a descansar en el vehículo sin quitar la pastilla y halló la muerte (+ información). Obviamente, sus fabricantes y aplicadores alegan que se degrada en el ambiente, pero siempre quedan residuos. Esto se utiliza en el trigo y en otros productos alimenticios.

-¿Ha tenido contacto con otros médicos de la zona que hayan notado estas anomalías?

-Hay un problema: algunos colegas piensan más o menos como yo, pero tratan de no involucrarse con denuncias por que de una manera u otra dependemos del campo.

Es difícil hablar de todo esto sin ganarse enemigos o perder pacientes. Acá no existe lo que se puede considerar como una buena Salud Pública, y salvo excepciones, no hay una dedicación importante, entones hay una franja de la población, que en general es la más humilde, que ignora todo esto, aunque al final todos estamos expuestos a la contaminación, pero los que están en la periferia lo están aún más.

Sin embargo hay una prédica constante y cada día hay más gente va tomando conciencia de estos problemas, de que las consecuencias de esta bonanza económica relacionada con el campo quizás esté generando una deuda sanitaria imposible de pagar en el futuro.

-¿Alguien intentó aquí probar el origen de su enfermedad en los tribunales?

-Hubo alguno, gente con problemas respiratorios que vivía en zonas de campo en contacto con fumigaciones. Los jueces han ordenado respetar ciertas distancias mínimas a las fumigaciones, pero todo eso es muy complejo de controlar y los estudios en nuestros países siempre son difíciles, sobre todo cuando hay tanto dinero de por medio, dinero para los productores, pero también para los gobiernos tanto provincial como nacional. Es un caso sociológicamente complejo.

Por su parte, las estructuras políticas no tienen interés en analizar este tema, antes bien, eligen ocultar cualquier denuncia o indicio del problema.

Hay un grupo de vecinos autoconvocados que intenta difundir todo esto, pero va a llevar su tiempo, y mientras tanto el daño se sigue provocando.

Las estructuras políticas no tienen interés en analizar este tema, antes bien, eligen ocultar cualquier denuncia o indicio del problema

-¿Usted ha sufrido alguna consecuencia por denunciar esto?

-No, incluso siendo que la mayor parte de mis pacientes provienen del campo y tiene respaldo económico. Pero yo no asumo una actitud confrontativa sino de conciencia, porque los productores también, tarde o temprano, van a sufrir las consecuencias.

Acá no hay pools de siembra, hay productores individuales, y en general ellos están muy limitados en sus opciones productivas; o hacen lo que indica la política general o quedan afuera.

Mi padre siempre fue productor agropecuario, y ellos me conocen, entonces hasta en charlas de consultorio hemos podido intercambiar ideas con inteligencia. Ellos son también trabajadores que le meten para adelante y no tienen mucha alternativa, y a menudo se dicen esclavos de los transgénicos que autorizó el gobierno.

-¿Qué opinión le mereció de la actividad organizada por SATIF?

-Siempre me resulta positivo y agradable intercambiar con gente que se encuentra en el mismo proceso de toma de conciencia sobre estos temas. Uno constata que en otras partes del mundo hay gente que tiene el mismo espíritu, que está luchando por las mismas cosas.

Elijo a quienes priorizan el diálogo sobre la confrontación, porque creo que es lo que nos va a llevar a logros duraderos y democráticos, consensuados, que amplíen la conciencia colectiva.

En este sentido me sentí muy a gusto, y espero haber aportado un granito de arena.


Fuente: www.cepronat-santafe.com.ar

lunes, 12 de diciembre de 2011

Fumigaciones y monstruos en Mar del Plata

Por Federico Polleri. Organizaciones ambientalistas denuncian que la municipalidad no hace cumplir la Ordenanza 18.740. La misma, protege a los vecinos de las fumigaciones con agrotóxicos.

La teratogenia se define como “formación de un monstruo” o como “origen de una monstruosidad”. Se trata, también, de una de las consecuencias que puede traer la exposición sistemática de las personas y sus hijos -en caso de embarazadas- a fumigaciones con agrotóxicos.

Cómo en muchos lugares del país, los habitantes de la periferia de la ciudad de Mar del Plata, que viven cercanos a los campos de soja, trigo, maíz, papa y al cinturón frutihortícola, están resistiendo el uso de productos fitosanitarios -fertilizantes y plaguicidas-, que afectan su salud y el hábitat en el que viven.

A partir de la incorporación de la soja en la Argentina, en 1996, se empezaron a usar todo tipo de agrotóxicos para conseguir mejorar la producción agraria. Como resultado del monocultivo -no sólo de soja, sino de cualquiera que no respete la diversidad natural de la tierra- el suelo va agotando sus nutrientes y el agricultor compensa ese déficit incorporando fertilizantes. Para combatir las plagas y las malas hierbas que disminuyen la producción se utilizan plaguicidas.

En noviembre de 2008, una escuela agraria de Laguna de los Padres, lindante a un campo de soja, tuvo que suspender las clases porque tres de sus alumnos sufrieron una intoxicación. Una de las niñas presentaba un cuadro de rigidez en los miembros.

Ese hecho llevó a un grupo de vecinos a constituir una “asamblea ciudadana” a la que llamaron “Paren de Fumigarnos”. A poco de caminar, se encontraron con otros grupos de activistas que trabajaban las mismas problemáticas. Era el caso de la ONG Bios, que unos meses antes había logrado que el Concejo Deliberante de la ciudad votase por unanimidad la Ordenanza 18.740. El texto prohíbe “dentro del radio de los mil metros a partir del límite de las plantas urbanas o núcleos poblacionales”, la utilización de cualquier “plaguicida de síntesis o producto de similares características de aplicación agropecuaria o forestal”. Había sido, sin dudas, un triunfo de la salud sobre el dinero. Pero faltaba un detalle: su reglamentación.

En busca de que se reglamente, luego de casi tres años de denuncias y movilizaciones, las organizaciones decidieron interponer un recurso de amparo contra el intendente, Gustavo Pulti, por incumplimiento de los deberes de funcionario público. El 31 de mayo de este año, el Tribunal de Familia Nº2 ordenó al Municipio que reglamente la ordenanza en cuestión. Por fin, unos días después, apareció el ansiado decreto en el Boletín Oficial.

A partir de allí, los espacios ambientalistas siguieron batallando, esta vez, por la aplicación de la ordenanza. Durante todo este año, denunciaron que se siguen fumigando campos situados a menos de cien metros de viviendas y escuelas rurales, lo que sigue trayendo problemas respiratorios, dermatitis, diarrea y vómitos a su población.

La “unidad de gestión”, creada por la reglamentación y conformada por la dirección general de Gestión Ambiental, la secretaría de Desarrollo Productivo y la de Salud, determinó finalmente un protocolo de aplicación que prevé tres etapas a lo largo de un año. En la primera, se haría un relevamiento de las zonas afectadas. En la segunda, se eliminarían los agrotóxicos de la llamada “banda roja” (los más nocivos). En la tercera, se sumarían a la prohibición los de “banda azul” y “amarilla”.

Aunque es sabido que cualquier agrotóxico daña la salud, no está claro qué pasará con los productos de la “banda verde”, los supuestamente menos nocivos. El famoso glifosato, un herbicida de los más usados, está dentro de esta última. Por esta razón, los ambientalistas también piden una urgente recategorización de los agrotóxicos.

Otro punto de la ordenanza que se está incumpliendo es el que establece que dentro de las zonas de seguridad se debe crear una barrera vegetal, a fin de impedir o disminuir el egreso descontrolado de agroquímicos hacia las zonas urbanas aledañas.

Vecinos afectados aseguraron que el dueño del campo de Santa Isabel, donde son frecuentes las fumigaciones, podría cumplir muy sencillamente la imposición de los mil metros de distancia. Es que el empresario, además de cultivar soja, cría caballos de polo. Aprovechando esta actividad, podría tener el potrero en la franja reglamentaria de mil metros desde el alambre, y así cumplir con lo exigido. Sin embargo, para evitar que sus caballos reciban los plaguicidas que aplica a sus cultivos, ubicó a éstos en el lado opuesto. Así, el viento no lleva el veneno hacia sus caballos de polo, sino hacia los vecinos.

Los barrios más afectados son aquellos que lindan con los campos: los de la zona de Chapadmalal, La Gloria de la Peregrina en Sierra de los Padres, El Boquerón, 2 de Abril, Hipódromo, San Jorge, La Herradura, Monte Terrabusi, entre otros. Sin embargo, de manera indirecta, toda la población que consume verduras puede resultar afectada.

Los ambientalistas plantean que hay que evitar que las fumigaciones pasen de los trastornos iniciales -intoxicaciones respiratorias y cutáneas- a los que le siguen: afecciones crónicas como el cáncer, los abortos espontáneos, las deficiencias intelectuales en niños y las malformaciones genéticas, es decir, la teratogenia.

Por lo que se ve, no solo la exposición a las fumigaciones tiene la capacidad de formar monstruos: también el dinero puede hacerlo. Empresarios del campo y funcionarios municipales que permiten que se rocíen con veneno cientos de familias, parecen dar cuenta de esto.

Fuente: http://www.marcha.org.ar

viernes, 9 de diciembre de 2011

Alarma y conflicto por el uso de agroquímicos

Los Quirquinchos.— Decenas de vecinos de esta comunidad se reunieron en el edificio comunal con el presidente de esta comuna, Sergio Cid, y representantes del Ministerio de Medio...


Los Quirquinchos.— Decenas de vecinos de esta comunidad se reunieron en el edificio comunal con el presidente de esta comuna, Sergio Cid, y representantes del Ministerio de Medio Ambiente de Casilda para reclamar y pedir explicaciones, debido a que desde hace más de una semana, gran parte de la población ha sido afectado por un fuerte olor a agroquímicos, que habría provocado consecuencias en la salud de algunos pobladores.

Al no saber el origen y el grado de toxicidad del producto que ha generado este malestar, la población (tanto los afectados como quienes no han sufrido síntomas) se dieron cita en el edificio comunal, donde fueron recibidos por el mandatario comunal.

Temor.La alarma en la localidad ubicada al límite de los departamentos General López y Caseros estalló cuando se empezó a sentir un olor raro en una cuadra donde está un galpón, que hace las veces de depósito de agroquímicos. Los Quirquinchos es una población de unos 3 mil habitantes y la cabecera departamental de Caseros se halla en Casilda.

"La familia lindera a este lugar, comenzó a tener reacciones alérgicas, hinchazón en la boca más precisamente, por lo cual hicieron la denuncia ante la dependencia policial local. Los Quirquinchos no quiere mostrarse indiferente a estos hechos y pretenden hacer valer sus derechos para que se cumpla la ley y exigir que se manipulen responsablemente los productos que no sólo afectan su salud, sino que contaminan su suelo", sostiene un comunicado de los vecinos afectados.

Negativa. Por otra parte, a pocos kilómetros de Los Quirquinchos, en Venado Tuerto, hubo otro grave hecho vinculado a los agrotóxicos. La letrada ambientalista Graciela Gómez envió una misiva al Comité Argentino de Seguimiento y Aplicación de la Convención Internacional de los Derechos del Niño (Casacidn) en donde le comunicaba que le envió una carta documento a un nosocomio privado venadense obligándolos a entregar una historia clínica de un chico que falleció a los 4 años como consecuencia de leucemia linfoblástica, aparentemente por agrotóxicos.

La misiva sostiene que "ante la negativa del Instituto Privado de Neonatología y Pediatría Venado Tuerto SA que se opone a entregar la historia clínica del niño ya fallecido Fernando Cáceres, se intimó mediante carta documento enviada el 25 de noviembre de este año.

"Decenas de niños están en tratamiento en Rosario y en el Garrahan, y otros ya fallecieron, pero ningún profesional certifica lo que dice en voz baja. Todo se oculta, todo se niega, con la finalidad de llenar los bolsillos de pocos, a costas de la vida de todos", dijo la letrada.

Argentina: Diputada, docentes, organizaciones ciudadanas y de trabajadores lanzan campaña contra el uso de agrotóxicos

(29/11/2011)

Presentación de la Campaña contra el uso de Agrotóxicos

El Dr. Andrés Carrasco, docente e investigador de la Universidad de Bs. As., la Diputada Dra. Liliana Parada y el Coordinador Regional de RAP-AL, también docente de la facultad de Agronomía de la Universidad de Bs. As, lanzaron la campaña nacional contra los agrotóxicos.

La campaña, que viene planificándose desde abril del año 2009, esta co-organizada por el grupo de ONGs denominadas Amuyen, la Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas de América Latina, RAP-AL, la Central de Trabajadores Argentinos y el Movimiento Campesino e Indígena. Los objetivos son alertar sobre los impactos de los plaguicidas en la salud de las poblaciones urbanas y periurbanas, incidir en las políticas públicas y realizar acciones de capacitación sobre características, toxicidad e impacto de los agrotoxicos.

La reunión se realizó el viernes 25 de noviembre en la sede de la Confederación de Trabajadores Argentinos, CTA. Durante el desarrollo del evento el Dr. Carrasco aseveró que “se continúan utilizando grandes cantidades de agrotóxicos, sin importar el impacto que estos poseen en la salud de las poblaciones afectadas”. Agregó que “las políticas económicas y agropecuarias han profundizado el modelo de uso de los bienes naturales produciendo pobreza y contaminación”

Por su parte Javier Souza Casadinho señaló que “el problema de los tóxicos es importante no solo por la cantidad de tóxicos utilizados sino por la toxicidad de estos productos, las áreas de riesgo derivada de la dinámica de su utilización y por su impacto en la salud a corto y largo plazo.” Indicó además que “el problema derivado del uso de plaguicidas posee dos áreas bien distintas que requieren estrategias de trabajo diferenciales, por un lado las pulverizaciones arreas que son importantes porque afectan a personas que habitan áreas urbanas y periurbanas, pero también hay que trabajar con los pequeños productores agrícolas de hortalizas y de tabaco ya que conviven permanentemente con los tóxicos”

Javier Souza presentó el Tribunal Permanente de los Pueblos que organizado por Pesticide Action Network, PAN Internacional, se realizará en Bangalore, India, entre los días 3 y 6 de diciembre como un juicio que se realizará a las grandes empresas transnacionales dado que sus estrategias de posicionamiento en el mercado, las estrategias productivas y las comerciales impactan en las condiciones de vida y trabajo de miles de productores y trabajadores del mundo, no respetan los derechos humanos. Javier Souza señaló que “eso debe ponerse en evidencia, deben hacerse responsables y pagar por ello”

Al finalizar la mesa redonda la Diputada Parada comentó aspectos importantes relacionados con el impacto del modelo agropecuario en las comunidades y en especial sobre la soberanía alimentaria de los pueblos. Ella manifestó que “no es posible que la política agraria deje de lado la soberanía alimentaría, debemos tomar en cuenta las investigaciones que demuestran el impacto de los plaguicidas en la salud de la población, en su alimentación, en su vida cotidiana.”

fuente: http://www.rap-al.org/index.php?seccion=8&f=news_view.php&id=517

viernes, 2 de diciembre de 2011

Salud Socio ambiental

Salud Socio ambiental - 2da.conferencia:


-AGROTÓXICOS Y SALUD-


Presentación a cargo de:


Dra. DELIA AIASSA
CITOGENÉTICA
Departamento de Ciencias Naturales
Facultad de Ciencias Exactas
Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC)

Prof. Dr. DAMIÁN VERZEÑASSI
Co-responsable académico
Materia Salud Socio ambiental
Universidad Nacional de Rosario (UNR)

Martes 6/12/2011 - 13.00 Hs. 2do. Piso

-Convoca Junta Interna ATE-




-OSVALDO BAYER SE SOLIDARIZA CON LA LUCHA CONTRA LOS AGROTÓXICOS-

http://www.youtube.com/watch?v=SF5nhp1CCl4

"No hubo seguimiento de chicos enfermos"

Alejandra vive cerca de la rotonda por la que se ingresa a barrio Ituzaingó Anexo, al sur de la ciudad.


Tiene tres hijas, a la menor de las cuales –de 20 años– “le detectaron plaguicidas en análisis realizados en uñas, cabello y sangre”, cuenta. Por ahora no tiene síntomas.


“Es impresionante la cantidad de vecinos enfermos que se ven, no es normal. Los más perjudicados son los que están cerca de los campos”, cuenta Alejandra.


“No se hicieron los análisis del suelo, ni seguimiento de chicos enfermos. Las últimas muestras de sangre se sacaron pero todavía no sabemos los resultados. Con el dinero de la Nación se hizo poco y nada. Los campos del conflicto ahora se están loteando y vendiendo. La Municipalidad no está actuando. Por ejemplo, nunca nos recibió la secretaria de Salud, Marcela Almagro”, se queja Sofía Gatica, una de las madres que motoriza el reclamo desde 2002, y cara visible del grupo que sigue peleando para que atiendan a la gente y para aportar pruebas al juicio que comenzará el próximo 27 de febrero de 2012.


Sofía perdió una hija que nació con malformación de riñón, y tiene una hija -de 17 años- con tres agroquímicos en sangre, según uno de los estudios que le realizaron.


“Esperamos que la Justicia actúe pero es complicado, hemos perdido un poco las esperanzas”, dice Sofía.


Primer juicio oral por los agrotóxicos

Dos productores y un piloto serán juzgados por fumigar cerca de una población


La Justicia de Córdoba decidió llevar a juicio oral a tres personas acusadas de contaminar con agroquímicos el barrio de Ituzaingó, en las afueras de la capital provincial. En el lugar fueron denunciados 200 casos de cáncer, cien de ellos fatales.


Las denuncias por casos de cáncer en la zona de Ituzaingó se remontan al año 2002.


Por primera vez, tres personas serán sometidas a juicio oral y público por contaminar una zona poblada con plaguicidas peligrosos para la salud, principalmente el glifosato y el endosulfán. Los imputados son dos productores agropecuarios y un piloto de avión, que están acusados de llevar adelante una fumigación clandestina en Ituzaingó, un barrio cercano a la ciudad de Córdoba.

El juicio se hará entre el 27 de febrero y el 2 de marzo en la Cámara Primera del Crimen de Córdoba. Los imputados son los productores agropecuarios Jorge Gabrielli y Francisco Parra, y el comerciante y piloto Edgardo Pancello. Los tres fueron acusados de haber violado el artículo 58 de la ley 9164 de agroquímicos, que prohíbe la aplicación aérea de endosulfán o glifosato cerca de un sector urbano.

La investigación de la causa fue realizada por el fiscal de instrucción Carlos Matheu y luego terminó convalidada por la Cámara de Acusación de la ciudad de Córdoba.

La ley de agroquímicos prohíbe precisamente la aplicación aérea de determinados productos usados en las plantaciones en un radio menor a los 1500 metros (en el caso del endosulfán) y a los 500 metros (en el del glifosato) de distancia de la población urbana, por tratarse de químicos peligrosos para la salud.

La causa fue iniciada en 2008, cuando el entonces secretario de Salud de Córdoba, Medardo Avila Vázquez, denunció a los productores por considerar que fumigaban al lado del barrio, a pesar de la prohibición.

Las denuncias iniciales se remontan al año 2002, cuando un grupo de mujeres del barrio Ituzaingó denunció que había numerosos casos de cáncer en esa zona periférica. Las viviendas de esas personas están en un sector colindante con extensos campos cultivados. La investigación permitió detectar que casi 200 personas habían contraído cáncer y cerca de cien ya murieron. “Lamentablemente, no se hicieron los análisis del suelo ni seguimiento de chicos enfermos”, dijo Sofía Gatica, quien perdió a una hija con malformación de riñón y tiene otra hija –de 17 años– a la que ya le detectaron agroquímicos en sangre.

Por su parte y al solicitar el año pasado el enjuiciamiento de los tres imputados, el fiscal Carlos Matheu no dudó en afirmar que “estos agroquímicos son cancerígenos”.

La causa fue elevada a juicio tras constatar que la zona estaba contaminada con un cóctel tóxico, según los estudios realizados: el PCB de los transformadores de la Empresa Provincial de Energía de Córdoba (Epec) emplazados en el sector, agua contaminada con arsénico y los agrotóxicos por las fumigaciones cercanas.

El abogado Carlos Hairabedian, defensor de uno de los productores agropecuarios, consideró de todos modos que faltaban pruebas para sostener la acusación.

El uso de agroquímicos es cuestionado duramente por organizaciones ecologistas y científicos que realizan monitoreos de la situación. En ese marco, días atrás investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de Córdoba dieron a conocer un informe sobre niveles significativos de metales pesados en granos de trigo en siete áreas de la provincia.
El investigador de la UNC y del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal, Gonzalo Bermúdez, explicó a la agencia de divulgación del Instituto Leloir que en los granos recolectados se hallaron “metales y metaloides”, entre ellos “algunos tóxicos para la salud humana y ambiental como el plomo, cadmio, mercurio, níquel, zinc y cobre”.

“Debido a su alta estabilidad no pueden ser degradados o destruidos, por lo que tienden a acumularse en suelos y sedimentos, y a incorporarse en algunos cultivos”, acotó.


“Las decisiones políticas determinan nuestra forma de enfermar y morir”

Para el Dr. Damian Verzeñassi la discusión en torno al modelo productivo y sus efectos en la salud de las poblaciones no está en el terreno de la ciencia sino de la economía. Sólo en la última campaña se utilizaron 300 millones de litros de agroquímicos en un área habitada por 12 millones de personas.

El Responsable académico de la materia salud sociambiental de la UNR estuvo en Reconquista debatiendo sobre modelo productivo.


Las credenciales del doctor Damián Verzeñassi son muchas pero entre ellas se destacan que es Responsable académico de la materia salud sociambiental; Responsable académico del ciclo Practica Final de la carrera de Medicina Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario, y miembro del Movimiento Mundial por la Salud de los Pueblos.

Estas credenciales fueron las que hicieron que el Plan Estratégico de Reconquista y el Encuentro por los Derechos Humanos pensaran en él para debatir con la sociedad sobre el modelo productivo que es cuestionado desde algunos sectores que ven en él un peligro para la salud de los habitantes de la región.

En tres charlas-debate, Verzeñassi tuvo oportunidad de exponer su mirada ante públicos diversos que fueron desde integrantes de municipios y comunas, pasando por docentes y personal de centros de salud hasta llegar al público en general, que reflexionaron más allá del ámbito de las enfermedades y sus causas hasta llegar a preguntas centrales sobre el modelo productivo y las políticas que lo sustentan.

Modelo productivo

“Las decisiones políticas que pueden o no estar fundadas científicamente son las que están determinando nuestra manera de vivir y, por lo tanto, nuestra manera de enfermar y de morir.Nosotros lo que hacemos en estas jornadas es poner sobre la mesa cuáles son las situaciones que estamos viviendo en los consultorios y hospitales como consecuencia de los modelos de producción, que no son más que una consecuencia de las decisiones políticas al respecto”, explicó Verzeñassi, quien recordó que la autorización del “paquete tecnológico” que abrió las puertas a los organismos genéticamente modificados en la agricultura argentina realizado en 1.997 por el entonces Secretario de Agricultura, Felipe Solá se inscribe en un modelo productivo de nivel global.

“Ponemos a disposición de los vecinos y vecinos relaciones que vienen desde más atrás del ’97 cuando se aprobó la utilización de semillas de soja resistentes al glifosato más surfactantes. Entendemos que esa aprobación tiene que ver con una decisión política que se toma a principio de los años ’70 en Europa y los Estados Unidos que modificaron su modelo productivo, a partir de que advirtieron cuáles son los daños a la salud que significaba y la necesidad de limpiar sus territorios pero no perder ganancias”, continuó el profesional de la salud.
“Un hecho significativo es el informe que el Banco Mundial realiza en noviembre del ’91 cuando anuncia que se estimulará el traspaso de las industrias sucias y contaminantes de los países del primer mundo a los países del tercer mundo porque aquí la gente gana menos, se muere antes de otras enfermedades y además es una región donde todavía no existen políticas de defensa del territorio ni de la salud de la población”, aseguró Verzeñassi.

Registros de casos

En la actualidad, ante las denuncias de organizaciones ambientalistas y particulares que vinculan afecciones físicas con productos utilizados en la agricultura, el sistema de salud se mostró deficiente en la tarea de registro de casos que permitan evaluar esas afecciones en décadas señaló el Responsable académico del ciclo Practica Final de la carrera de Medicina Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario.

“No tenemos un sistema de registro que nos permita confiar plenamente en los datos. Nuestro sistema de registro son sistemas pobres que tienen su origen en un sistema educativo porque históricamente no se ha formado al personal de salud para que entienda la importancia del registro como parte de la práctica médica y aunque eso se está cambiando en las universidades tenemos generaciones que no lo tienen asumido como algo fundamental y nos dejan sin datos para poder identificar lo que ha ocurrido durante los últimos 30 años y lo que estamos viendo hoy en los consultorios”. Pruebas científicas

“Las pruebas científicas que demuestran que los productos que se utilizan en el paquete tecnológico no son dañinos para la salud no existen. No hay ninguna prueba científica que pueda decir ‘este producto es inocuo para la salud’, entonces nosotros pedimos la aplicación del principio precautorio del Art. 41 de la Constitución Nacional; en segunda instancia tampoco hay pruebas de cuáles son los efectos sobre los cuerpos, o sea, la farmococinética y cuáles son la potenciaciones o no que se dan en los químicos, es decir, la farmacodinamia del paquete tecnológico. Mientras tanto eso no exista es como mínimo irresponsable plantear la inocuidad de sustancias que son utilizadas como tóxicos que tienen como fin matar la vida de vegetales”.
“Por lo anterior, planteamos que quienes nos exigen a nosotros pruebas científicas de que este paquete tecnológico hace daño, nos demuestren que en realidad su paquete tecnológico es inocuo para la salud”, propuso el doctor.

Cuestión económica

Si se toma toda la región del país donde se siembra soja, en la misma habitan unas 12 millones de personas y en el área “se han utilizado 300 millones de litros de agroquímicos según los datos oficiales registrado de lo que se ha vendido en la última campaña y lo que tendríamos que hacer para ser científicamente serios es medir qué pasa con la acumulación de estos litros, más los 270 millones del 2.010, los 250 de 2.009, los 200 de 2.008 y así los de los últimos 15 años de paquete tecnológico”.

“Tenemos que sincerarnos porque no es una cuestión científica la que se está dando en el país sino que es una discusión económica. Entonces, si la discusión es económica, resolvámoslo de una manera económica y que quienes defiendan el paquete productivo tecnológico digan cuánto vale para ellos o cuánto hay que ganar para justiciar la malformación de un niño o el cáncer de una persona”, concluyó Verzeñassi.